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Cómo quitar la ubicación de una foto

Una foto hecha en casa le dice a quien reciba el archivo dónde vives, con unos pocos metros de precisión. Nada en la imagen da la menor pista de que está ahí.

Qué lleva una foto

  • Coordenadas GPS, normalmente con unos pocos metros de precisión, más la altitud y la orientación.
  • La marca y el modelo de la cámara o el móvil, y a menudo el objetivo y los ajustes.
  • La fecha y la hora exactas, al segundo, en la zona horaria de la toma.
  • El programa de edición, y a veces el nombre de la cuenta que lo usó.

Son los datos EXIF, estándar en la fotografía digital desde hace décadas. Son valiosísimos para organizar tu propia fototeca y silenciosamente hostiles en cuanto el archivo sale de tus manos.

Por qué importa más de lo que parece

El caso realista no es el espionaje, es un anuncio de segunda mano. Alguien fotografía una bici en su recibidor, publica el anuncio, y cada persona que responde sabe ahora la dirección de una casa con una bici que merece la pena robar. Lo mismo vale para la foto de un CV, la de un niño en un jardín o un parte de seguro enviado a un perito desconocido.

También vincula archivos entre sí. Dos fotos publicadas con nombres distintos, en sitios distintos y con meses de diferencia pueden llevar el mismo número de serie de cámara.

Qué plataformas lo quitan y cuáles no

La mayoría de las grandes redes sociales — Facebook, Instagram, X, LinkedIn — eliminan los EXIF al recodificar lo que subes. Por eso circula el consejo de que «las redes ya se encargan», y dentro de esas plataformas es básicamente cierto.

No lo es en la forma en que suelen viajar los archivos. Los adjuntos de correo lo conservan todo. WhatsApp quita los metadatos de una imagen enviada como foto, pero enviar el mismo archivo como documento — que se hace precisamente para no perder calidad — los mantiene intactos. AirDrop los conserva. Los enlaces a la nube los conservan. Las subidas a foros y webs de compraventa varían según el sitio sin forma de saberlo desde fuera.

La regla que funciona: da por hecho que no se quita nada, y quítalo tú antes de que salga.

Primero comprueba, luego quita

Mira qué hay de verdad en el archivo antes de hacer nada. Ver tu propia calle en un mapa, sacada de una foto que estabas a punto de mandar, convence más que cualquier explicación del riesgo, y además te dice si esa foto tiene ubicación — muchas no la tienen, si los servicios de localización estaban apagados.

Quitarlo crea una copia nueva sin metadatos y con la imagen intacta. Hazlo antes de enviar, no después: una vez enviado el original, limpiar tu copia local no sirve de nada.

Lo que quitar los metadatos no hace

No cambia nada de lo que se ve. El número de una casa en el encuadre, una placa de calle al fondo, una acreditación con nombre, un reflejo en una ventana — todo eso sigue igual de legible. Si algo visible tiene que desaparecer, hay que taparlo en la propia imagen, y taparlo bien significa destruir esos píxeles en vez de difuminarlos o pixelarlos, porque ambas cosas se pueden revertir en parte.

Herramientas útiles

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